.........aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre. La situación de la cultura en las diversas sociedades de la especie humana, en la medida en que puede ser investigada según principios generales, es un objeto apto para el estudio de las leyes del pensamiento y la acción del hombre.
(Tylor, 1995: 29)

martes, 3 de febrero de 2015

MADRES DEL AGUA





Las madres del agua


        
Botella del mítico Baya-Baya, pionero de los refrescos canarios de naranja durante las década de 1950 y 1960, producido y comercializado por la empresa grancanaria Ahemón.
La calidad y éxito de las marcas canarias de agua mineral dio pábulo a que las distintas empresas comercializadoras de las mismas se aventurasen a entrar en el no menos lucrativo negocio de las bebidas refrescantes: los refrescos –entiéndase refrescos con gas, antaño llamados genéricamente gaseosas– y los zumos –más apropiadamente, jugos o néctares–, emporio que vivió su época de esplendor, en cuanto a variedad de los productos ofertados, durante la década de 1970 puesto que la fabricación local era potencialmente más barata que la importación del producto ya manufacturado. Como muestra de la importancia que llegó a cobrar este nicho de mercado tenemos el siguiente documento que refleja las quejas de la población de Gran Canaria, tras la ola de calor del verano de 1976, ante el desabastecimiento de agua mineral embotellada en favor de la producción de refrescos.
 

Las madres del agua

 
El antiguo y abandonado Balneario de Los Berrazales, en el Valle de Agaete, madre del Agua de Agaete (fuente: Canarias7 / Carmelo Navarro).
Como contaba en la anterior entrega de esta serie, en Gran Canaria era habitual el consumo de agua mineral natural con gas durante los años 70 y 80, costumbre extraña en otros lares donde la gente estuviera habituada a disponer de agua potable en sus casas pero sin el desagradable sabor del líquido elemento desalinizado. De forma análoga a lo que sucede con los productos lácteos, sorprende a los foráneos que, siendo Canarias una tierra en la que escasea el bebestible, existan tantas marcas de agua mineral natural y de tan buena calidad, casi todas ellas surgidas al amparo de balnearios construidos en las inmediaciones de las madres respectivas y que fueron abandonados durante la primera mitad del siglo XX, sobreviviendo tan sólo algún que otro hotel asociado que, de existir hoy en día, sería calificado de alojamiento rural. Tal era la competencia existente que era habitual que en diversas viviendas de una misma familia –e incluso en una misma casa– se consumiesen diferentes marcas de agua, fenómeno que permanece vigente hoy en día.
 

Las madres del agua

 
Fuente de la Madrelagua, en Gran Canaria (fuente: FEDAC).
Frente al uso no destructivo y sostenible de los acuíferos por parte de las antiguas sociedades aborígenes canarias –recuérdese el mítico árbol Garoé de la isla de El Hierro–, la reducción en el número de las madres del agua –nacientes o manantiales, pero qué preciosidad es el ancestral nombre canario: parir agua es parir vida– existentes en las islas Canarias ha sido proporcional a la progresiva deforestación de las mismas desde los tiempos de la conquista europea, debido al uso industrial de la madera –construcción de barcos, trabajos de carpintería, aprovechamiento térmico, etc.– y a la canalización de los barrancos para el uso agrícola del líquido elemento.
 
 
El mar de nubes, empujado por los vientos alisios, es indispensable para la regeneración de los acuíferos canarios (fuente: Wikipedia).
La excavación de pozos y galerías, y la construcción de presas, maretas, cantoneras y demás métodos para la contención y distribución del agua, ha tratado históricamente de compensar las pérdidas debidas a dicha sobreexplotación, aunque de poco han servido a efectos de regenerar las madres ya que la principal aportación a los acuíferos en las islas se debe a la llamada lluvia horizontal, producida cuando las masas de vapor de agua transportadas por el llamado mar de nubes, empujado por los vientos alisios, accede a los montes de medianías y descarga sobre la tierra por la acción condensadora de árboles y plantas, especialmente por los de las especies que componen el llamado bosque laurisilva o monteverde, que se encuentra actualmente en fase de regresión.

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