
Con el fin de la Guerra Fría y la caída del “telón de acero”, en Estados Unidos y Europa, desaparecido el fantasma comunista, se tomo mayor atención a los problemas que afrontaba nuestro planeta debido a la irracional conducta del hombre en general para con la conservación y preservación de sus recursos naturales. Tanto es así que en Europa se vivió la llamada “ola verde”, que llevó a los partidos verdes y ecologistas a los parlamentos, dándoles desde ahí mayor impulso a políticas acordes con un mejor tratamiento del medio ambiente. Ello se da sobre todo en Alemania, donde los partidos verdes son la quinta fuerza política del país y generalmente forman gobiernos de coalición con los socialistas.
Sumado a ello, vemos como es cada vez más preponderante el papel de las ONG medioambientales, así como de algunos líderes políticos de renombre (como el ex vicepresidente de EEUU, Al Gore) que tienen como parte importante de su plataforma electoral la protección y el uso sostenido de los recursos naturales.
Si bien la conciencia de la comunidad global se decanta mayoritariamente a favor del cuidado del ambiente; lamentablemente, los grandes intereses de poderosos grupos económicos especializados en la explotación de los recursos (mineros, petroleros o gasíferos entre otros), así como la poca educación de miles de personas que inconscientemente contribuyen con toneladas de basura en las calles, mares y ríos y hacen que el daño ocasionado por la contaminación medioambiental se haya hecho en muchos casos irreparable, aumentando la amenaza de una posible catástrofe ecológica en el corto o mediano plazo.
Si los estados del mundo no efectúan políticas claras como la firma y cumplimiento del Protocolo de Kyoto (aún no firmado por EEUU, por dar solo un ejemplo), así como si las personas comunes y corrientes no reparan que cada vez que arrojan desperdicios a su medio ambiente contribuyen negativamente con la depredación de nuestro planeta, estaremos condenando a las generaciones venideras a vivir en un mundo lacerado perennemente. Depende de nosotros dar a entender la importancia que reside en el Día de la Tierra y cumplir con hechos concretos para la preservación del planeta.
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